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El presidente del Concejo Municipal, Dr. Ramón Chiocconi hizo entrega del proyecto que declara de interés municipal y cultural al Carrousel de Bariloche. La iniciativa fue recibida por su dueño, Guillermo Vila. “Esta es una manera de revalorizar los espacios públicos a través de una actividad como lo es el de la calesita de la ciudad, conectada no sólo con la infancia sino con los recuerdos emotivos de todos los barilochenses que alguna vez han dado una vuelta en ella o han llevado a sus hijos”, sostuvo Chiocconi.

Durante el encuentro se habló en torno al anhelo de poder mudar el carrousel a un espacio abierto y público que invite a los barilochenses a apropiarse de la actividad. “No hay calesita en el país que no esté conectada con la memoria emotiva de la gente; y es responsabilidad del Estado generar las condiciones y políticas necesarias para que este tipo de espacios subsistan”, enfatizó el presidente del cuerpo legislativo.

La declaración fue aprobada por Declaración 795-15 en forma unánime en abril de este año y destaca la valoración que tienen distintas ciencias sociales acerca de los aspectos lúdicos. “Durante la niñez, los juegos ayudan a la sociabilización, a la integración, a la educación y a la manifestación de distintos aspectos interiores, fundamentales en la construcción de la identidad”, se expresa en la ordenanza.

La teoría pedagógica enfatiza en lo lúdico como elemento para el desarrollo; en el caso de la calesita, lo lúdico se expresa con un matiz de integración social en San Carlos de Bariloche.

Guillermo Vila compró la calesita a un antiguo vecino de Villa Los Coihues que años atrás la había adquirido para el barrio. Tras restaurarla y ponerla en condiciones fue re-inaugurada en el Puerto San Carlos, el 12 de junio de 1992. Años más tarde, esa sería vendida, pero solo para adquirir otra más grande y ubicarla en su lugar actual en Moreno y Onelli, convirtiéndose así en el clásico carrousel de la ciudad.

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